Vamos con la 3a etapa:
Sábado 22/AGO/26, Crest-Voland – P.N. GantrishEl día amaneció despejado aunque recuerdo que pasé frio a las 7:30 cuando bajé a detallar

y ante la imposibilidad por el rocío, me dediqué a hacer fotos del entorno de este hotel.



Después del desayuno iniciamos la 3ª etapa bajo el lideraje de Malena
@Malena ya que hoy tocaba entrar en Suiza. Pero primero teníamos que atravesar 3 puertos, el
Col des Arabis y el
Col de la Colombière, que están seguidos y el
Col des Gets.


Suiza nos recibió con una entrada que no podía ser mejor, la
Route des Agites que es un puerto muy poco conocido, más bien frecuentado por ciclistas, pero que llega a elevarse hasta los 1.554 mts proporcionando en algún momento vistas sobre el
Lac Léman. En esa misma arcádica ruta hicimos un alto para comer sobre las 14:30, una hora muy poco europea

después de una mañana intensa como atestiguaba el ordenador de Baluern.



El restaurante merece la pena mencionarlo, el
Café de Luan, después de rebasar
Corbeyrier, porque a su posición privilegiada se unen su arquitectura de montaña, sus buenas viandas y el tipismo y amabilidad de su dueño. Vamos, un lugar para volver!!!
Bien repuestos, acabamos de atravesar el puerto pasando por la
Route Militaire de l’Hongrin cerrada entre semana por prácticas de tiro (¿nos habían dicho que Suiza no tenía ejército?). La recorrimos en solitario flanqueados por un gran bosque de abetos y atravesando sus
47 puentes numerados.




No tengo ninguna foto más del resto de tarde hasta la llegada al
hotel Schwanzerbühl en el
P.N. Gantrish, o el hotel de la curva que resulta mucho más fácil de recordar

La anécdota del día fué que el grupo después de poner gasolina en
Plaffeien, por esas cosas del Google Maps, se dividió en dos. Nosotros nos quedamos en el grupo de la roadleader Malena
@Malena y disfrutamos de lo lindo con una carretera de media montaña muy “myatera” en la que dimos alcance a un Skoda Octavia familiar que al avistarnos defendió su pabellón de tal manera

que no molestó en absoluto, sino que nos hizo de liebre hasta que se desvió pocos kms antes de llegar. En fín, una gozada de “happy hour” para rematar un espléndida etapa




Recuerdo finalmente una buena cena en un comedor grande con unas vistas preciosas al valle y servido por una camarera y una señora muy mayor que nos ofrecía repetir de las guarniciones de los platos y no entendía ni gota de francés ni de inglés.


Finalmente algunos hicimos un intento de paseo nocturno pero la carretera era muy estrecha y oscura. Llegamos a un aparcamiento con parquímetros bastante lleno de coches que por la soledad del lugar no acertamos a entender donde podían estar sus ocupantes. Como fuere que hacía un frío que pelaba, dimos media vuelta y “cada mochuelo a su olivo”.
Noies i nois, hasta aquí mi relato de esta primera etapa suiza que no se si es porque fue la primera con sol todo el día, porque transitamos por carreteras y paisajes bucólicos completamente desconocidos para nosotros, o porque finalizó tan racing, que la repetiría ahora mismo.
