Vamos pues con el relato de la
ETAPA 3:
Amaneció un fresco día en Crest Voland, en puede que mi última estancia en este hotel, y descubrí que como de costumbre nadie había bajado a detallar mi coche. Bueno, la esperanza es lo último que se pierde. Veremos el próximo día.
Lo bueno de escribir después de los siempre magníficos relatos de
@Manel es que te va refrescando la memoria, especialmente del nombre de los sitios por los que pasamos.
Hoy se estrenaba Malena de roadlideresa, y tras un briefing extremadamente rápido, nos dirigimos a acabar un poco de Francia por el Col des Arabis, y el Col de la Colombière, bonitos y modestos. Y ya con esto entramos a Suiza, tras los pertinentes avisos de apagar datos e internet. Esta vez he puesto en práctica dos mejoras respecto a otras veces: 1) la compra de la viñeta electrónica con anterioridad y de forma online nos evitó tener que parar a comprar, pegar, etc. y 2) contraté un pequeño paquete de datos con una eSIM que me permitió no estar desconectado del mundo y que me vino muy bien.
Un dato memorable fue el no-picnic del día, ya que en esta ocasión nos llevaron a un pueblo perdido, perdido, perdido a comer algo en su restaurante tradicional. El café de Luan, se llamaba el sitio. Y más bonido y tradicional no podía ser.
Ilustro:




Aquí le empecé a sacar partido a la aplicación de Google Lens, que para desconocedores del idioma local nos viene muy bien.

Me acabo de dar cuenta que no tengo ninguna foto más hasta que llegamos al hotel de destino, y bien dentro del cantón de Berna.
Pero sí que recuerdo claramente una carretera/paso militar precioso y con unas normas de acceso peculiares, según la hora. Nos dijo Malena que atravesaba 47 puentes numerados y efectivamente eran mini puentes y cada uno estaba numerado pero me entretuve a contar y a mí no me salían los números. Me faltaron una docena de puentes yo creo. Que me devuelvan el dinero!

Y con esto y un tanto más acabamos llevando al hotel Schwanzerbühl, situado en el parque natural de Gantrish.
Bonito, rústico, buen baño y unas vistas desde la habitación al valle de caerse de culo. Al igual que compartía las mismas vistas el gran salon comedor. Unos ventanales enormes le daban mucha luminosidad y pareciera que estuviera rodeado de cuadros de naturaleza solo que no eran cuadros, eran las ventanas.

Cena muy opípara, recuerdo. Y una señora mayor que insistía para que repitieses de todo. Me dió mucha pena las bandejas enormes con comida que se volvían a la cocina, porque además no había nadie más en el hotel. Y unos arándanos muy buenos, aunque no los mejores del Tour, estad atentos.
Una foto de casi-grupo:

Y una foto de grupo entero:

Y por último Dani
@LEMA que quiso llevar el acuerdo de "noche de blanco y negro" hasta el últmo extremo, vistiendo un zapatilla de cada color... y también calcetines de color cambiado! Es un crack este chico.

Y bueno, a la llegada del hotel estaba un poco más ausente porque aquí decidí dar la bienvenida al
Pelirrojo Team Productions (PTP) a un nuevo miembro, que se estrenaba con Gema y conmigo. Se trata de
Hulan, un pequeño dron que nos ayudaría a sacar alguna foto allá donde la mano no alcanza. No lo había sacado hasta esta etapa porque literalmente en el baño de por la mañana había acabado de leerme las instrucciones de como encenderlo. Os dejo un par de fotillos de muestra.
"
My name is Hulan, Hulan-dron"



La guinda del pastel: En esta tercera etapa fue el la carretera militar pasado el pueblito de Luan. La route millitaire que rodea el lago del Hongrin. Preciosa.