El jueves salimos con muy buena estrella desde Valladolid. Al ser fiesta en la comunidad, nos permitió iniciar ruta de aproximación sin prisas, y a una hora muy prudente, tan prudente que por primera vez, y sin que sirva de precedente, llegamos lo segundos al punto de encuentro, donde ya se encontraba Bris.
Durante el camino, paramos a estirar las piernas y tomar un refrigerio, pero no había torreznos, ni hamburguesas, ni filetes….un desastre. Eso sí, la tapa de sardinas con patatas fritas nos sirvió de almuerzo. Si hubiéramos sabido en ese momento lo que nos esperaba a nivel gastronómico en el meeting, alomejor ni nos la hubiéramos comido, para ir haciendo hueco.
Llegamos al hotel Complejo 24 H, en Badajoz, justo en el momento en el que Bris se disponía a lavar su vehículo, así que aprovechamos también nosotros para ponerle “ a punto”, y el lavadero aprovechó para calar desde el cuello hasta los tobillos a Begoña. Afortunadamente la temperatura era muy alta, y ahí se quedó la anécdota. El garage estaba vacío a esas horas.



Tras “matricularnos” en el hotel, ya que así se puede denominar el proceso que duró una eternidad, nos sentamos a esperar a los compañeros que uno a uno fueron llegando. Tuvimos una agradable tertulia dónde quedó más que patente que la próxima adquisición, casi obligada, será la de las gafas que Lewis lucía y que Luis Regules vende. Tras un refrigerio en el mismo complejo, ya que la única opción era alquilar un taxi para acercarnos al pueblo que estaba a 8 Km, nos retiramos a descansar.


El viernes amaneció encapotado, aunque nos permitió hacer una buena ruta, ya que se aguantó sin llover.




Tras un desayuno continental, comenzamos el briefing con la explicación de la ruta, el reparto de camisetas y la presentación de los nuevos socios.




Iniciamos ruta dejando a un lado la Presa Melonares, pasando por Cazalla de la Sierra y llegando a la posada de Pepe, donde tomamos un cafecito y entonamos los cuerpos.


Retomamos la ruta y entramos en la provincia de Córdoba, donde un desagradable ruido en el ambiente, mezclándose con el rugir de los coches, nos avisaba de que una piedra había “okupado” las ruedas de algún vehículo. El “afortunado “ resultó ser Lucamaro, pero imagino que igual que vino se fue, y se pudo continuar ruta sin más dificultades.

En este segundo tramo pasamos por Las Navas de la Concepción, el Parque natural de la Sierra de Hornachuelos y llegamos a Posadas, donde tuvimos la suerte de comer en el restaurante Rogelio, que nos había preparado un aparcamiento privado genial.







Nos pusimos de nuevo en ruta dirección a Fuente Obejuna, aunque no llegamos al pueblo, y continuamos hacia el Hotel Finca Los Abetos, en Córdoba. También atravesamos Belmez, donde captamos a Bris bajo los arcos de entrada, fabricados en chapa de 8 mm y con un peso de 20 toneladas.




La cena, prevista de tapas en Córdoba, fue diversa. Aproximadamente el 50 % de los participantes nos quedamos en el hotel, a salvo de las inclemencias del tiempo, cenando y en agradable tertulia, y el otro 50 %, más valiente, se atrevió con las tapas y las copas, pero ambas opciones resultaron muy acertadas.
En esta ocasión, los coches durmieron al aire libre, pero la climatología fue benévola, y no los embarró.