El sábado amaneció un día magnífico en el Baztán, y algunos aprovecharon para hacer ganas de desayunar unas estupendas tostadas de pan con aceite y tomate, o mantequilla y mermelada .
Finalizado el “ágape”, nos despedimos de Carlos y , junto con el compañero Ion Ander que había venido a saludar a viejos conocidos y a conocer a los demás, además de rutear un rato con todos, pusimos rumbo a la Posada Palacio Beola , para juntarnos con los compañeros que pernoctaron allí.

Una vez reunidos, pusimos rumbo a Francia, haciendo una parada técnica en la línea de demarcación geográfica entre España y Francia, y despidiendo al Ion Ander, que había rodado esas curvas con todos nosotros.


Hicimos parada café en Saint-Étienne, y toda la mañana estuvo llena de curvas infinitas, paisajes increíbles, temperatura estupenda, y ni una gota de agua.






El pic-nic lo hicimos en unas instalaciones alucinantes por el simple hecho de que había servicios, microondas, televisión, cafetera……y no había nadie vigilando. Aun me estoy preguntando cuánto duraría un espacio así en España!!!!




Bris aprovechó para hacerse unas instantáneas con su estilo francés, y su espectacular porsche cayman


A la salida del parking, nos esperaba una sorpresa: una hilera de caterham pasaron frente a nuestros ojos, a cada cuál más bonito. En una de las fotos se aprecia un caterham, un ferrari, una moto y el porsche de nuestro roadleader. Curiosa foto.



Continuamos la ruta de la tarde entrando y saliendo de España, con unos paisajes a cada cuál más espectacular, y una muy buena temperatura. Nos cruzamos con algunos vehículos interesantes.










Hicimos una parada en Canfranc (Huesca), para fotografiar nuestros vehículos delante del impresionante hotel El Canfranc Estación. Tuvimos suerte de que no apareciera ningún agente del orden, por que lo que se dice aparcar, lo hicimos bastante indebidamente.




Poco después llegamos a nuestro punto de destino, el hotel Xabier, donde después de un rápido check in, algunos participantes salimos a dar una vuelta por las inmediaciones, para hacer “hueco” para la cena.



Hubo un intento de repetir el paseo después de la cena, pero todo lo que no nos había llovido durante el día estaba cayendo en ese mismo momento, así que cada mochuelo a su olivo, y hasta el día siguiente, que amaneció bastante bien.