Etapa 6Amaneció un día de niebla y ligera lluvia en la cima del Klausen. Menos mal que la tarde anterior habíamos disfrutado del puerto en toda su plenitud...aunque las vistas entre la niebla tenían también un indudable atractivo. En todo caso, la mañana transcurrió descapotando y capotando a ratos, según los caprichos de la climatología. No tengo fotos de los primeros compases de la ruta, que creo recordar incluyó varios tramos de vías rápidas, pues la etapa era larga.
Tras la parada gasolina junto a la autovía, la primera parada reseñable fue el picnic en la cima del San Bernardino. Afortunadamente el tiempo nos dio tregua y pudimos comer con tranquilidad, algunos en las mesas del restaurante (cerrado) del puerto y otros, como Malena, David y yo, en un promontorio con vistas al lago.
Antes del picnic Dani
@LEMA se había separado del grupo para ir a comer con unos amigos, y al contactar con él para reagrupar nos enteramos de que había tenido un percance con el coche y no podía continuar la ruta. Una pena! Por suerte pudimos recuperar el coste de todos o casi todos los hoteles restantes. Le echamos de menos sin duda en las etapas que quedaban.
Proseguimos por tanto la ruta hasta hacer una parada a media tarde en la cima del Oberalpass. La idea era tomar un café pero, de nuevo, el restaurante había cerrado hacía un rato. Al menos había baños en la estación de tren anexa. Esto de los horarios suizos se lo tienen que hacer mirar
Iniciamos la bajada del puerto y de repente nos damos cuenta que
@ozelui y Gema no vienen con nosotros...otro percance? Esperemos que no...! Parada en ruta para esperarles donde aprovechamos para hacer alguna foto...
Al final, tras contactar con ellos, nos dicen que prosigamos la ruta, que luego nos alcanzan...ya contará Oze sus peripecias, nada grave en cualquier caso.
En el último tramo de llegada al hotel disfrutamos de una revirada y estrecha carreterita, que se adentraba en un valle de cuento en el que se ubicaba nuestro alojamiento. De nuevo con baño compartido, pero el entorno bien lo merecía. Tras hacer un intento de subir los coches hasta el hotel, decidimos finalmente dejarlos en un parking al pie de la carretera donde quedaron bien ubicados (salvo Gamora, que encontró sitio en la cima).
Las vistas desde la terraza eran espectaculares...
Y no tengo más testimonios gráficos de esta etapa. Tras la cena algunos dimos un paseo hasta un camping cercano, aunque desechamos la idea de llegar al río (que oíamos perfectamente) porque la oscuridad era absoluta.
Otra etapa estupenda para el recuerdo!