Repetir una y mil veces las gracias a Manolo y Ascen por la organización de esta fabulosa ruta.
Bien escogidas las carreteras, planificado todo al minuto, la parte gastronómica para chuparse lo dedos y la gente con la que hemos compartido ruta pues que decir lo mejor de lo mejor.
La llegada el viernes justo a tiempo para saludar a nuevos y viejos amigos antes de cenar. La cena fue la primera sorpresa. Siempre se come bien en Cantabria, pero aun sabiendo eso se superaron nuestras expectativas. Con un ambiente relajado de camaradería daba pena irse pronto a dormir, pero el cansancio dijo basta y fui de los primeros en retirarme. Además lo bueno empezaba el sábado por la mañana.
El sábado desayunamos y atendimos un breve brifing de fario recordándonos las normas del club y describiendo un poco la ruta. Enseguida estábamos en los coches para empezar a rodar, que es a lo que habíamos venido.
Desde salir del hotel con las preciosas vistas del acantilado sobre la playa de los locos supimos que, a pesar de la lluvia, iba a ser una concentración espectacular.
Ya en estos primeros metros nos dimos cuenta de en qué buenas manos estábamos. Las indicaciones de Ascen, precisas, exactas y claras. El ritmo de Manolo divertido y a veces dinámico, pero asequible, y la ruta inmejorable.
Pasamos por Tramalón, donde al parecer a veces se prueban coches de rally, seguimos por Novales y sus limoneros, acabamos subiendo la sierra de Ibio para bajar a Cartes donde nos abrieron la calle peatonal para atravesar el pueblo por debajo de las torres. Espectacular.
Un cafecito para entrar en calor y enseguida seguir adelante que esto no ha hecho más que empezar.
Salimos de Cartes por Riocorvo dirección a Los Corrales y seguimos hasta Arenas de Iguña, allí cruzamos por La Montaña para ir al valle de Toranzo y dirigirnos al norte para pasar por Puente Viesgo y poco después desviarnos a la izquierda por un tramo en el que debía de haber un rally de clásicos haciendo el sentido contrario. Esto nos acercó de nuevo a Torrelavega donde nos esperaban en el casino con las puertas de los jardines abiertas para nuestro aparcamiento y dentro un picoteo abundante y delicioso para recuperar fuerzas.
Después de comer y tomar un café, y sin que sirva de precedente, cogimos un tramo de autopista para llegar a las proximidades de Cabezón, tomando dirección sur dejando a nuestra izquierda la fuentona de Ruente donde por cierto debía de haber una fiesta de zancos, y enseguida giramos a la derecha hacia una preciosa carretera de montaña que nos llevó a los alrededores de la Cueva del Soplao, donde alargamos la ruta con un bonito lazo de viradas carreteras para acabar en Panes y tomar dirección Unquera para detenernos en el enorme parking de la casita azul a comprar los productos típicos.
Continuamos pues por la costa, hacia san Vicente de la Barquera, luego con la vista permanente en el oleaje del Cantábrico seguimos hacia Comillas disfrutando de las vistas. ¿Lo malo? Que se nos estaba acabando la ruta ¿Lo bueno? Que tras repostar nos podíamos ir al hotel y salir a disfrutar del ambiente de Suances fuera de su temporada alta. En mi caso tras cambiarnos de ropa Marta y yo nos acercamos al primer bar que nos gustó la música y allí tomamos un par de agradables cervezas en compañía de algunos pocos que tampoco quisieron alejarse más del hotel.
De nuevo a las nueve cena, risas y el cansancio que nos vencía ya a algunos nos hizo retirarnos pronto.
El domingo amaneció por fin sin lluvia.¡Vamos a poder descapotar! (Ya se que algunos valientes lo hicieron la tarde del sábado) Y de nuevo salimos de ruta con las vistas de la playa de los locos. Pero además la claridad del día tan bonito nos permitía ver a lo lejos los Picos de Europa cubiertos de nieve.
De nuevo salimos hacia Cartes, pasamos Riocorvo y antes de llegar a los Corrales nos metimos por el puerto de Hijas hacia el valle de Toranzo, donde tomaríamos la carretera nacional pero esta vez en dirección sur. Unos kilómetros después de Ontaneda giramos a la izquierda para ir hacia Vega de Pas y allí tomar el precioso alto de la Braguía. Muy buen asfalto y muchas curvas. Una subida rápida y bajada hacia Selaya con poquísimo tráfico, donde a los que íbamos un pelín más lentos nos tuvieron que esperar un poquito, y a partir de ahí ya con un poco más de tráfico fuimos avanzando para acabar subiendo al precioso mirador de Peña Cabarga, donde se hizo la mayor parada social de toda la concentración porque por fin podíamos bajarnos del coche descapotados. Un rato admirando las vistas, un café una charla y desgraciadamente la mañana estaba casi terminando. Ya solo nos quedaba una horita más de ruta para llegar a comer en el estupendo campo de golf que nos había reservado una zona específicamente para nuestros coches. Tuvieron además el detalle de ponernos una mesa cuadrada en la que todos podíamos vernos y allí ya nos dieron un rico menú y la verdad es que, con mucha pena, esto tocaba a su fin. Era la hora de despedidas y propósitos de volver a encontrarnos de nuevo en la siguiente.
No puedo decir más que una y otra vez mil gracias a Manuel y Ascen y a todos los participantes porque sale uno con una sonrisa de oreja a oreja que yo creo que me va a durar toda la semana



Y mientras estábamos en peña Cabarga apareció este aparato, pero no nos permitió cortar el techo y la longitud con la radial para incorporarlo a nuestro grupo

Seguiré añadiendo fotos según pueda





















