Bueno pues vamos con una pequeña crónica y reportaje gráfico de esta estupenda conce.
El viernes salimos tranquilamente a las 10:15 de la mañana, pues nos habíamos cogido el día para llegar a las preconces. Le voy a coger gusto a esta alternativa porque llegas mucho más descansado y con menos tráfico.
Nada más llegar y sin tiempo apenas de aparcar el coche, con disciplina prusiana, a las 15:59 estábamos arrancando de nuevo para hacer la primera preconce, una ruta circular que nos llevaría poco más de 45 minutos.

Entre una y otra preconce hicimos el check in, y nos dispusimos a que las copilotas que quisieran nos llevaran en un corto tramo por el valle de la Garcipollera. Ana había cogido el 981 por primera vez ese día, y no se le dio mal...


Tras un corto paseo en el que Malena llevó el 987 de Bris (ya contará impresiones), llegamos a un pueblo al final de la ruta donde hicimos algunas fotos.




Empezó a chispear (única lluvia -escasa- que vimos en todo el fin de semana), por lo que volvimos al hotel y dejamos los coches en el cómodo parking anexo al mismo donde pasaron las dos noches.

Las vistas desde la habitación invitaban a la relajación y nos ponían sobre aviso de lo que estaba por venir...naturaleza en estado puro!

La cena iba a ser picoteo en el "Pío Pío" pero nos habían montado tres mesas, algo que a
@Jesus no le hizo mucha gracia. En todo caso estuvo todo rico y agundante, servido a la velocidad del rayo (en media hora habíamos terminado!), y algunos jugaron al juego de las sillas cambiando de mesa para charlar con unos y con otros. Y descubrimos que Jesús y
@Tonipep son mellizos separados al nacer

Tras la cena algunos dimos un paseo por el pueblo para bajar la abundancia de viandas, hacía bastante frío. Y con eso a la cama a coger fuerzas para la jornada del sábado.

El sábado amaneció bastante despejado pero muy frío, tanto es así que algunos coches, como el mío, tenían partes de la capota helada. Así que tuve que esperar media horita para descapotar. El tramo de la primera parte fue muy disfrutable y sin apenas tráfico, una gozada! La parada café fue en Ainsa, pueblo que teníamos muchas ganas de conocer, y no defraudó. Precioso.





Tras la parada iniciamos la bajada hacia el Somontano, donde nos tenían preparado un refrigerio en el Wine Bar de las Bodegas Enate. Me pareció una idea estupenda, pues no se pierde tanto tiempo como en una comida formal y es más cómodo -y menos dependiente de la climatología- que un picnic. De diez. Hasta dio tiempo a una breve visita de la sala de barricas.




De la ruta de la tarde solo tengo una foto en una parada que hicimos en la carretera para dejar espacio con un coche (el único que había...) que no nos dejaba adelantar.

El último plato fuerte del día fue la subida al Rapitán, con varias paellas sucesivas y que nos llevó a un mirador con unas vistas de Jaca impresionantes:


El amigo
@Bris ya sabemos que no da puntada sin hilo, y lleva todo perfectamente conjuntado (también hay bolsa de viaje...):

Yo aproveché para hacer un "book" del 981 delante del fuerte, se portó de cine todo el finde y cada día que pasa me gusta más...


Para finalizar la jornada, parte del grupo hicimos una breve visita al centro de Jaca, que me sorprendió para bien, muy bonito. A destacar la catedral y la ciudadela o castillo de San Pedro, que tiene una familia de ciervos viviendo en su foso.



Tras la visita volvimos al hotel y a cenar en el mismo restaurante del día anterior, esta vez con menú de primero, segundo y postre. Bien también. Y por supuesto, hubo paseo posterior.
La jornada del domingo amaneció más soleada que el sábado, pero con el coche igualmente helado en mi caso. Nada que no solventaran 20 minutos de viento matutino para poder descapotar. Nos dirigimos a Santa Cruz de la Serós, donde estaba previsto un café, pero como habíamos adelantado la ruta media hora por petición de algún compi (para que la comida no se alargara en exceso), el restaurante estaba cerrado...pueblo bonito en todo caso.

Desde allí hicimos la subida al monasterio de San Juan de la Peña, pues acababan de abrir la carretera. Subida tranquila porque el firme, como el de alguna otra carretera del fin de semana, no estaba para grandes alegrías. Lamentablemente la hospedería estaba cerrada también, por lo que hubo que buscar baños rústicos por el bosque circundante.


La bajada fue mucho más dinámica y divertida, si bien en esa vertiente se notaban los estragos causados por el fuego.
Desde allí pusimos rumbo al castillo de Loarre, espectacular fortaleza medieval donde ¡por fin!, pudimos tomar un rápido café. Allí Ana y yo nos despedimos del grupo e iniciamos el regreso a casa por nuestra cuenta, parando a picar algo rápido pasado Zaragoza.

No queda más que agradecer de nuevo a
@Jesus y María el estupendo fin de semana que nos han regalado, dejando el listón muy alto en cuanto a la organización de una conce. Y con más mérito si cabe por el percance con su roadster, que obligó a Jesús a un viaje de ida y vuelta a Barcelona para alquilar...otro RF, sólo cambiaba el color!
Un abrazo a todos y nos vemos en Soria!