A rey muerto, rey puesto.
Os presento al sustituto del Z4M. Sí, un MX5.
Probablemente algunos estaréis un tanto perplejos. Lo “habitual” suele ser cambiar a algo más… potente, caro, ¿exclusivo quizás? Y de ahí que la mayoría pensase que entraría en territorio Porsche. Pero no. Y no porque sean malos coches, ni mucho menos, sino porque volvería a caer en el mismo error.
En mi caso, lo he hecho casi por salud mental y, sinceramente, creo que es lo mejor que podía hacer.
Desde siempre, y como ya sabéis, me han encantado los Z4 E85. Tuve un 2.0i, luego tuve dos veces un 2.5si y terminé con el Z4M. Pero, en algún momento de todo este periplo, pasé de comprar un coche para disfrutar a comprar un coche para sufrir.
Ha sido una relación tóxica que me ha acompañado prácticamente desde el momento en que compré el Z4M. Algo que sabes que no te hace bien, pero que no puedes dejar. Y al final sé que está todo en mi cabeza, pero, por más que he intentado solucionarlo, no he podido.
Me refiero al cuidado excesivo del coche. A obsesionarme con dónde aparcarlo para que no me lo rayasen, arañasen, etc. A no quedarme tranquilo hasta tenerlo limpio, bajo su funda y con el mantenedor de batería conectado. A perderme determinados momentos por no querer “ensuciarlo” para hacer un trayecto tonto de 20 km, sobre todo por la pereza que me daba luego “tener” que limpiarlo y enfundarlo. Sí, por 20 km… A evitar hacerle desde desplazamientos prescindibles, a tiradas muy largas porque significaba hacerle unos kilómetros que lo terminaba devaluando...
En fin, supongo que ya sabéis por dónde van los tiros.
Por ese motivo he dicho antes que comprar un Boxster habría sido caer en el mismo error, porque seguramente habría terminado teniendo exactamente los mismos cuidados y preocupaciones que con el Z4M.
Así pues, he comprado un MX-5 como daily-roadster.
Lo compré hace un mes y he estado esperando a sacarle unas fotos decentes para presentarlo, pero como no he encontrado tiempo para hacerlas, he decidido presentarlo con las fotos que tengo

No puedo estar más contento. En este mes, lo primero que hice fue darle una ligera pulida de acabado, simplemente para prepararlo para el coating cerámico. Y ya está. No le he puesto ninguna funda en todo este tiempo, ni falta que le hace. Un día le dí un karcherazo y ya. Está perfecto, no necesita más. Una vez al año le haré un detallado un poco más profundo con pulidora y aplicación de coating y listo. Cuestión de una mañana de domingo.
Y aunque, por motivos personales y laborales, estos últimos meses estoy muy ocupado con un proyecto importante que me tiene totalmente absorbido, cuando tengo un pequeño rato o tengo que hacer un desplazamiento “tonto”, adivinad qué coche cojo.

Pues eso. Y me da la vida. Me da la puta vida.
Vale, sí, evidentemente no lo aparco al lado del coche más pordiosero del parking del Carrefour. Intento dejarlo en un sitio razonablemente bueno, pero tampoco tengo ya esa obsesión que durante muchos años me privó de pequeños desplazamientos “tontos” que, al final, como decía, te dan la vida.
Y si algún día no lo puedo dejar en una buena plaza y alguien aparca demasiado cerca y le da… pues bueno, ¿qué le vamos a hacer? Al final, de esta vida me llevaré las experiencias, no los coches. No quiero privarme de más experiencias por mantener un bien material impoluto a costa de no vivir la vida.
Y sí, esta actitud podría haberla tenido igualmente con el Z4M. Y lo intenté. Os juro que lo intenté. Cuando en enero todo el mundo se hacía propósitos de hacer deporte, comer mejor, aprender un idioma, etc., yo os prometo que me proponía coger más el Z4M. Y así durante varios años.
Pero, visto que no he podido, me lo he quitado de encima, muy a mi pesar, porque era mi ojito derecho. Era el modelo que más me gustaba, en su mejor versión y personalizado con lo mejor de lo mejor. Pero de nada sirve si no lo usas.
No pretendo hacer de este hilo una justificación de la compra, aunque por momentos parezca que me esté excusando, sino aclarar las dudas o incertidumbres que puedan surgir acerca de este paso que algunos pueden considerar “hacia atrás”, pero que para mí no lo es en absoluto.
El caso es que en los pocos ratos que he tenido disponibles, he pasado más tiempo disfrutándolo que haciéndole fotos.
En este tiempo le he hecho las tres modificaciones obligatorias: cambiar las guías del asiento del conductor por unas Jass, cambiar el escape por algo que te diga algo al conducir y suene más que un Prius, y sustituir la caña de pescar que lleva por antena de radio por una un poco más comedida. (Esta última, además, aporta unos +5 km/h de velocidad punta gracias a la mejora aerodinámica, ojo).
Como podréis comprobar, es un ND RF 2.0 de 184cv en acabado Sport. Estuve dudando mucho tiempo entre lona o techo duro, sabiendo que el RF era un poco más ruidoso.
Sí que es cierto que resulta algo más ruidoso y que ofrece un poco menos de sensación de libertad que el de lona, pero también encaja mejor con lo que busco ahora mismo: un coche que pueda dejar aparcado en “cualquier parte” sin tener que preocuparme excesivamente por él. Y ahí entra también eliminar de la ecuación el miedo a que me rajen la capota.
¿Volveré algún día a un coche con más cilindros, más motor y más precio? No lo sé. Si algún día vuelvo, es posible que termine en un Boxster.
Pero, sinceramente, esta sensación de libertad que me está ofreciendo un sencillo MX5 es complicado que me la dé un Porsche, un BMW o cualquier otro alemán.
Especial mención y gracias, a
@Imaracing por hacerme de avanzadilla para ver y probar el coche antes de comprarlo, dado que estaba en Zárágózá, a
@Fer58 y
@Amuto por la ayuda con las guías Jass y orientación con el escape, y a
@Carmiher por todas conversaciones detalladas sobre este bicho.
Como podrás comprobar, lo sabía medio foro menos tú, que no pagas el Premium Pass RSC

Y si después de semejante ladrillo has llegado hasta aquí, enhorabuena. Solo tú eres digno de ver las fotos.




Y aquí la única que tengo del escape, mientras fijaba el """difusor"""

(me niego a llamar difusor a algo que no actúa como tal...)
