Etapa 3Tras entregarle el relevo a
@Malena la noche anterior a la llegada a Crest-Voland, iniciábamos las etapas centrales suizas del tour el sábado 22, con un día soleado y muy agradable (ya tuvimos buena ración de lluvia en las mías…). En nuestro caso, teníamos el condicionante de que Ana cogía un vuelo de Ginebra a Alicante a media tarde y tenía que dejarla en la estación con tiempo para su tren, en el que tenía hora y media de trayecto. Por ese motivo cuando estábamos en la parada café en una panadería muy agradable, al ver lo que me marcaba el Google Maps para llegar a Aigle (localidad donde cogería el cercanías), decidimos adelantarnos al grupo e ir avanzando. Buena decisión, pues en un pueblo situado en la ruta había una competición de bicicletas de descenso de montaña y el tráfico (atasco) era muy intenso.
No obstante, se dio todo bastante bien y casualmente cuando estaba aparcando en el restaurante de la comida, el Café de Luan (menuda carretera de subida, estrecha y revirada!), llegaba Malena liderando el grupo. Más coordinación imposible.
La comida estuvo muy bien, nos habían montado una mesa estupenda en la terraza, en la que disfrutamos del buen tiempo y las vistas, Algunos además del plato principal se atrevieron con una fondue de queso para compartir.



El parking del hotel ocultaba alguna joya clásica, algo habitual de ver en las rutas por Suiza:

Afortunadamente la ruta continuaba subiendo y no nos obligaba a bajar de nuevo al valle del Ródano, evitando así el habitual calor de esa zona, y además tener que bajar de nuevo esa carreterita! A cambio nos esperaba una carretera de uso militar, abierta sólo los fines de semana, y que tuvimos prácticamente para nosotros solos. Trazado sinuoso con mutitud de puentes, que pudimos hacer a buen ritmo.
Tras la parada gasolina, media hora antes de llegar al hotel, parte del grupo decidió tomar una ruta alternativa. Yo, por supuesto, seguí a la roadleader

. Nunca sabremos qué ruta era más divertida, pero doy fe que la nuestra lo fue y mucho. Y con ese subidón de adrenalina llegamos al hotel de la etapa, el primero con baño compartido de los tres que había reservados (que no wc, de eso teníamos en las habitaciones, y hasta lavabo!). En mi caso, habitación individual “Swiss Style”:

Eso sí, las vistas desde el hotel, impresionantes. lo compensaban todo. Desde mi habitación:

También me permitía tener controlados los roadsters:

En la cena me senté junto al enorme ventanal con vistas al valle, lo que me permitió ver el atardecer sobre las montañas, mientras disfrutábamos de un menú bastante contundente. Yo al menos no pedí repetir…


Tras la cena, como comentó ya
@Manel, algunos intentamos dar el tradicional paseo nocturno, pero estábamos en medio de una carretera y estaba completamente oscuro. Llegamos hasta un parking desde el que partía un sendero, pero no se veía nada y no era cuestión de cargarse el tour torciéndose un tobillo, así que nos volvimos al hotel y dimos por concluida la etapa 3, en la que conocimos una Suiza alejada de las rutas habituales de los grandes puertos de montaña.